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Una zona de juego marcada en el suelo, con pautas: callar, no hacer, confabular, narrarse.
La comunidad energética de Ariñez reúne a más de 70 personas vinculadas al pueblo. Dentro de los AuzoLabs de Artehazia, acompañamos a su grupo motor, seis personas, a afianzar su organización interna cuidando el buen ambiente del pueblo. Repasamos el camino recorrido, imaginamos escenarios futuros y acordamos lo que pasaría al reglamento: los valores y objetivos de la comunidad, su organización y su economía, con la idea de dedicar los beneficios a préstamos sociales, cuidados, cultura intergeneracional y espacios comunes.
La tercera sesión respondió a un deseo compartido: que la comunidad energética ayude a hacer pueblo. A partir de una investigación sobre cómo nacen las fiestas, convertimos la obligación de la asamblea anual de socias en una nueva costumbre, La nueva energía de Ariñez. Una mañana en la bolera que empieza con una vereda para preparar juntas el espacio, sigue con lo serio (reglamento, convenio y cargos) y termina en fiesta, abierta también a quien no forma parte de la comunidad.
Al cerrar el proceso, el grupo de trabajo preparó una celebración sorpresa para agradecer el esfuerzo de las familias que hicieron posibles los encuentros y para celebrar, siguiendo la propuesta de fiesta. De ahí el nombre del proyecto: la fiesta de la reciprocidad.
Participamos en la organización del primer encuentro autogestionado de la comunidad Think Commons: todas las personas eran organizadoras y participantes, y el programa se decidía durante el propio fin de semana.
¿Cómo ganar autodeterminación ante la idea de envejecer? Revisamos las creencias sobre la edad y creamos un visibilizador de relatos y un manifiesto por el derecho a envejecer.
Una zona de juego marcada en el suelo, con pautas: callar, no hacer, confabular, narrarse.